Conocí a una señora en el avión que, tras chillarle a la azafata cinco veces reclamandole cerveza, me invitó a su casa. Entre pitos y flautas y mucha cerveza, me fui con la señora al barrio La Lisa, uno de los más humildes de Ciudad Habana.
Mi primer objetivo en Cuba era conocer en persona la realidad que alli se vive. En Cuba se vive una situación única en el mundo, y la he podido vivir a la cubana, viviendo como ellos y adaptandome a lo que hay como uno más.
He tenido la suerte de conocer todo tipo de cubanos. Gente muy humilde que su familia lleva generaciones enteras en la isla, gente que vive de un marido o hermano en Miami, artistas, prostitutas y dirigentes... y cada cual tiene algo que decir, porque es inevitable hablar de Cuba en Cuba.
Encontrar a Maira en el avión ha sido un auténtico regalo. Me abrió su casa y su nevera como nadie nunca hizo, y lo más valioso, me brindó su amistad y la familiaridad de su gente. Gracias a ella he conocido una Cuba que pocos extranjeros hacen. Aqui os dejo unas fotos, qué rico papiiiiiiiiiiiii!!!!































